Mensajes indescifrables.

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Cuando se detuvo automóvil, a mitad de la carretera, nunca pensaron en el nefasto destino que les aguardaba. Andrea y Javier siempre habían sido unidos, desde niños se conocían y de grandes contrajeron matrimonio. Hubo altos y bajos en la relación pero, pese a ellos, aún seguían amandose como el primer día.
Para colmo de males, era de noche y se encontraban en medio de la nada.

Javier bajó del vehículo y abrió el cofre con la esperanza de arreglarlo. Pasaron horas hasta que se dio por vencido, además no tenían señal como para llamar al remolque o pedir ayuda, no tenían comida tampoco y el frío de la madrugada acrecentaba.

-Creo que más allá hay una casa. Pidamos alojamiento por esta noche. No quiero morir congelada acá- Andrea siempre fue la luchadora y la que no se quedaba con los brazos cruzados ante situaciones estresante, era de actuar inmediatamente y buscar una solución.

Javier accedió y caminaron con la luna de testigo hasta las tenues luces de una casa. Al acercase más, pudieron ver con detalles a la casona: su arquitectura victoriana con grandes ventanas y puertas, las persianas de madera cerradas y las paredes exteriores eran de madera reseca por el sol. Parecía la postal a través del tiempo de una casa en los 60 o 50, inclusive el color grisáceo de la construcción daba un toque nostálgico e irremediablemente oscuro.

Tocaron la puerta un par de veces hasta que los atendió una muchacha qué no superaba los dieciséis años. Ella le sonrió a Javier al verlo y no espero explicaciones para hacerlos pasar.Dentro de la casa conocieron a las demás moradoras, eran cuatro mujeres de diferentes etnias, todas hermosas y jóvenes, su belleza no podría compararse con nada antes visto, igual su singular excentricidad al presentarse. Eleanor era la muchacha rubia y de ojos grises, intensos y brillantes como la plata. Diana era de pelo negro, ondulado como las nubes de otoño y de tez morena. Alondra era pelirroja, con pecas, hoyuelos al sonreír y en sus ojos verdes se encontraba un bosque de ensueño donde todo hombre se perdería. Por último estaba Ammy, joven y hermosa, de estatura baja, no era voluptuosa pero cada parte de su ser componía una sonata armónica y unica, era una musa de infinita belleza y juventud, risa tímida, ojos de miel y una mirada vivaz como la llama de una vela o el fuego del mismo sol.

Javier enmudeció al verlas. Tanta belleza perdida en la nada y rodeada por el olvido ¿incongruencias de la vida o acto fortuito? No lo sabía, sólo podía sentir una atracción inmesurable por ellas. Andrea le dio un codazo a Javier, cosa que lo hizo volver en si, les explicó la situación y les pidió si se podían quedar esa noche y en la mañana poder arreglar el automóvil y buscar algún lugar con teléfono. Las mujeres aceptaron y los hicieron sentar, les sirvieron carne y vino. Andrea no pudo evitar notar como las cuatro se le acercaban a su esposo y estaban al pendiente de lo que el deseara. Luego de la cena, las cuatro los acompañaron a una habitación donde podrían dormir y antes de irse, Ammy le dio un beso en la mejilla a Javier.

-Debes sentirte feliz…- le reprochó ella.

-De que hablas?-

-Vamos Javier, no soy estúpida. Vi como ellas te miraban y como no hacías reparo en mirarles el trasero-

Javier negó con la cabeza y se acercó a ella, la abrazó aún cuando ella se alejó de el y sonriendo le dijo. -Me encanta cuando te pones celosa-

-Imbécil- le dijo ella. A lo que Javier respondió besandola. Una cosa llevo a la otra en una voragine de acciones que terminaron con ellos disfrutandose mutuamente, los dos inmersos en el placer del momento entre las sábanas, existiendo sólo el uno para el otro y por ello no se dieron cuenta que alguien las observaba por la ventana.

A la mañana siguiente Javier se despertó con dolor de cabeza, dio vuelta para abrazar a su esposa y no la encontró. Luego de un momento y ya vestido, bajó por la escalera de la casona y se dirigió a la cocina. Las cuatro mujeres estaban sentadas al rededor de la mesa, lo saludaron y el las saludó, luego les preguntó sobre su esposa pero ninguna supo responder.
-Si vuelve, por favor, díganle que estoy en el auto-
Salió fuera de la casona y sintió frío, demasiado frío para un día soleado y sin viento. La sorpresa fue no encontrar el auto donde lo había dejado, corrió hacia la casona y les preguntó a las mujeres si habían visto o escuchado algo, ellas le dijeron que no y lo invitaron a desayunar. Su actitud inalterable ante todo empezó a parecerle raro. Para empezar no estaba su esposa y tampoco el auto, su esposa no sabía conducir y aunque supiera, el vehículo estaba descompuesto. Eleanor se acercó a él y lo abrazó.

-Quédate, quizás tu esposa llevo el auto a algún taller con una grúa-

-Ahora que lo mencionas- añadió Alondra -Hoy a la mañana ella tomó su celular y salió fuera-

-Ves…- Dijo Diana levantándose de la silla y acercándose a el.

-Todo está bien- Dijo Ammy abrazandolo desde su espalda.

El cuerpo de Javier seguía entumecido por el frío y aquel contacto imprudente de cuatro hermosos y cálidos cuerpos lo reconfortó.

-Esperaré…- respondió y ellas se alegraron.

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Los días pasaron como las ráfagas de viento en septiembre y su esposa no volvía. Era víctima de la intranquilidad, su mente divagaba en infinitas posibilidades, una más trágica que la otra y la impotencia de no hacer nada lo invitaba a correr. Quizás lo único que lo mantenía ahí, luego de dos meses, era la naturaleza carnal de su persona. Moría de deseo por las muchachas y ellas no se lo dejaban fácil. No fueron pocas las veces que amaneció con Ammy abrazado a el, llevando sólo un camisón delgado y la el tacto de los pezones contra su brazo. Tampoco fueron pocas las veces que las demás chicas intentraron besarlo o de manera descarada dejaron que el las viera desnudas.
Por otro lado, a modo de agradecimiento y para controlarse, empezó a hacer tareas en la Casona. Había arreglado ventanas y puertas, limpió la huerta y dejó semillas en ella, armó un depósito de leña y arregló algunos cables eléctricos. Fue en estas tantas tareas que, en uno de los espejos de la casa encontró un mensaje críptico y una frase alquimica bastante conocida.

“Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”

“ZXŹ BZXV VO WVNLMRL B HFH HFXFYLH OL IVHTFZIWZM”

Intentó descifrar el mensaje pero no pudo. Pensó en la posibilidad que fuera una broma o una pérdida de tiempo y siguió trabajando.
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Las cosas extrañas seguían sumándose, ya con dos meses varado en ese lugar, no había visto otro automóvil pasar, tambien descubrió otros mensajes dibujados en cada marco de las ventanas y puertas (NEUIGU, XLMWUMZ, UMLNRMU), sumado a esto descubrió que no importaba hacia que dirección caminara en el bosque tras la casona, siempre volvía a ella, lo mismo sucedía si caminaba por la carretera y sin contar las veces que intento ir en sentido contrario y terminaba en donde había empezado. Si cordura pendia de un hilo, sabía que algo malo pasaba y la incertidumbre socavaba en su ser. Ellas, sin inmutarse y sin preocuparse con el, seguían en sus actividades entre risas, coqueteos y danzas, sólo prestando atención cuando el quería irse. Eran muñecas desalmadas en una caja musical irreal y terrorífico.

-Debo irme…- como varias veces antes, esas palabras fueron precedidas por el silencio absoluto, seguido de que las cuatro lo rodeaban y dijeran mil razones para que el no se fuera. Esa vez el estaba decidido y caminó a la puerta, ellas se interpusieron y el las apartó. -Déjenme salir!- ellas empezaron a tirar de él para que no saliera por la puerta y el a forcejear con ellas. Ya estaba a unos pasos de la puerta cuando Ammy se paró frente a él y tomó su mano, deslizandola dentro de su blusa, sobre su seno desnudo y sus pezones erectos.

-Quedate- le dijo – Puedes tenerme esta y todas las noches como siempre lo deseaste-.

El cuerpo de Javier tembló, su temperatura subió y sintió como deseaba fornicar con ella. Ammy lo abrazó y beso sus labios.

-Puedes poseerme a mi y a todas Javier, seremos tuyas si te quedas y podrás tener lo que siempre deseaste-

-Como todas las noches?- pregunto el.

-Si Javier, cuando me mirabas y deseabas mi cuerpo, cuando te pegabas a mi con tal de sentirme y como intentabas no masturbarte…-

-Esta bien. Me quedaré-

Las chicas festejaron y rieron a grandes carcajadas, dejaron caer sus vestidos mostrando sus cuerpos desnudos y perfectos, su piel suave y sus pequeñas vaginas sin vello. Ammy tomó la mano de Javier y caminó unos pasos, pero cuando estaban en el pasillo y pasaban por un pequeño mueble, el tomó un florero y lo rompió con brutalidad en la cabeza de Ammy. Empezó a correr mirando hacia atrás, esperaba que las otras tres lo persiguieran, en vez de eso notó como sonreían y sentándose alrededor del cuerpo de Ammy, empezaban a cantar.
Llegó a la puerta en segundos y la dispuso a abrir…
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La cabeza le daba vueltas y lo rodeaba la oscuridad. Sentía como su cuerpo daba sacudidas intensas sin ninguna razón aparente y notaba electricidad en su entre pierna. De a poco empezó a abrir los ojos, dejando que la luz proveniente de candelabros llegara a sus retinas. Su sorpresa fue grande al encontrarse atado de manos y piernas, totalmente desnudo y con Elenaron cabalgandolo intensamente. Las caderas de ella se sacudian ante un ritmo inaudible y demencial. Ella gemia de placer y sudaba extasiada ante sus mismos actos. Javier empezó a gritar que lo soltaran pero las otras dos no hicieron caso y esperaron su turno. Luego siguieron Diana y Alondra. Javier estaba a punto de ceder al éxtasis de la lujuria y caer en la perdición del deseo cuando Alondra terminó, dejando correr por la piel de Javier su flujo. Parecía que todo había terminado cuando, del marco en que debía haber un espejo, apareció Ammy inmutable y radiante. Caminó hacia el y pasó una pierna sobre el.

-No, por favor no…- Rogó Javier.

Ammy tomó con sus manos el pene de Javier y de a poco fue bajando sobre el. La expresión de ella era de dolor, y la sensación de su interior era de lo más virginal. Ella empezó a moverse lento, luego cada vez más rápido, agitando sus caderas con violencia.

-Para por favor…- pidió Javier con la voz jadeante. Se estaba volviendo loco y ella disfrutaba a cada segundo más de el. Fue extraño cuando de la nada sintió serenidad, su cuerpo se sentían liviano y no deseaba que la pequeña Ammy parara. El deseo lo llevo a que con un tirón potente rompiera las amarras de sus manos y se sentara. Con sus dos manos libres tomó el trasero de la joven y lo apretó, lamió sus pezones y los succionó, empezó a gemir y gozar en plenitud de ella. Ammy lo empujó para q se acostara y movio con mayor inmensidad sus caderas, haciendo que Javier golpeara con intensidad su interior. En el techo estaba clavado el cuerpo de una mujer que Javier reconoció como su esposa. El interior de ella había sido removido y todo el pecho estaba abierto de par en par. Sintió dolor y no pudo evitar soltar una lágrima por su esposa. El había caído y cedido ante ellas, desde el principio fue su esclavo y mucho más. El no quería irse.
Se levantó nuevamente y sujetó con fuerza a Ammy de las caderas, la besó y saliendo de ella volvio a penetrarla. Las demás se sentaron alrededor de ellos y empezaron a cantar. Los ojos de Javier de a poco fueron cambiando hasta volverse negros como el mismo abismo, sus gemidos de a poco se fueron convirtiendo en rugidos guturales y ellas empezaron a gritar a voces …
-Amo!-

CZERVI NVWRMZ

Reto!!! Quien descifra los mensajes?


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