Una trágica luna de miel.

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Ernesto y Raquel viajaban al poblado de Santa Cecilia. Pueblo donde ella había pasado parte de su adolescencia en compañía de sus abuelos paternos, entusiasmados se dirigían a celebrar su luna de miel, la noche era fría y el cielo estaba estrellado, la carretera se encuentra situada a través de un bosque sumamente poblado. Ernesto llevaba mas de 12 horas conduciendo y el sueño comenzaba a dominarlo. Mientras manejaba sin perder la vista del camino sus párpados comenzaron a ceder y como pesadas anclas se cerraron por unos instantes. Cuando volvió del instantáneo sueño había perdido el camino y su camioneta se estrello contra unos árboles pequeños los cuales amortiguaron el golpe donde solamente se vio afectado su vehículo. Los jóvenes espantados bajaron a cuantificar los daños, estos eran bastantes, suficientes para resultar muy heridos pero el destino o su suerte los mantuvieron a salvo.

Subieron de vuelta para continuar con su camino Santa Cecilia quedaba a unos 30Km por esa misma carretera, pero la camioneta no se encontraba en óptimas condiciones para llegar hasta allí. Raquel recordó un aserradero pequeño situado dentro del espeso bosque, allí existían algunas cabañas, formando una aldea cerrada que se conocía como “EL TORENO” . Raquel junto con su abuela habían visitado en un par de ocasiones a una vieja amiga de sus abuelos que habitaba en este lugar. Ambos concluyeron que lo mejor era ir a pasar la noche en aquel asentamiento. Unos veinte minutos después del accidente la joven pareja ya se encontraba en el lugar esperado, el lugar contaba con algunas cabañas viejas, una plazoleta, una pequeña escuela, una botica, una abarrotera… Pero lo más notorio era la Iglesia que se ubica justo en el centro del lugar , el templo es viejo, aparentando unos 300 años, hecho de piedra, con ventanales altos, una torre central, aunque este carecía de cruces o imágenes religiosas.

Ernesto quedó maravillado con aquel edificio antiguo después de dar una vuelta por la plaza que estaba desierta pasaron a la posada. Se hospedaron en un acogedor cuarto cubierto de madera y cayeron profundamente dormidos. A la mañana siguiente la primera imagen que vio Ernesto al despertar fue a su Esposa. Vestía un vestido blanco de encaje y peinaba una trenza a su largo cabello

–Mi amor, que bueno que despiertas, ¿te gusta mi vestido? Lo dejaron en la puerta de la habitación envuelto como regalo.

-¿Quién?- respondió Ernesto desconcertado y un poco celoso

-Tranquilo amor, de seguro es una cortesía de las personas de la posada, vamos a conocer un poco la aldea, anda, levántate

– dijo Raquel como respuesta.

Aún contra la voluntad del joven que quería retomar el camino a Santa Cecilia salieron de la posada para encontrarse con una escena extraña pero muy curiosa, las personas vestían como si estuvieran uniformados. Niños y adultos llevaban un chaleco negro una camisa blanca y pantalón de mezclilla, parecía que todo el mundo se encontraba en la plaza, haciendo diversas actividades, las actividades normales de un pueblo pequeño, pero lo que más intrigaba a nuestro protagonista es que todo el pueblo rendía pleitesías a su esposa. La saludaban de una manera amable, todos la veían sonriendo, al pasar por un puesto de fruta la vendedora le obsequió una cesta con manzanas, peras, duraznos, ciruelas… Incluso escuchaba a las personas susurrar “¿en verdad es ella?, ¿será que ha vuelto?” siguieron su camino hasta el bosque donde se escaparon juntos a disfrutar de la naturaleza y de su cesta de frutas.

El día transcurrió y para la noche la pareja ya había decidido a suspender su viaje a Santa Cecilia y quedarse para su luna de miel en “EL TORENO” Por la madrugada mientras la pareja dormía, una sensación extraña despertó a Ernesto, un frío que se colaba hasta por la piel. Abrió los ojos y alumbrado por la luz de la luna y entre sombras pudo enfocar a un ser, lo que parecía un hombre, el cadáver de un hombre, escaso de piel, con las cuentas de los ojos vacías y con un llamativo colgante de oro, parado frente a su cama, señalando a su esposa. El corazón de Ernesto se agitó brutalmente, quería gritar pero no podía si quiera moverse. Ese ser pronunció

-Sácala de aquí, llévatela lejos de el toreno

Cuando Ernesto logró vencer la fuerza que lo retenía soltó un grito y se sentó de golpe pero la criatura no estaba más. Por su parte Raquel asustada lo abrazó mientras lo consolaba, asegurándole que solo era una pesadilla, que todo estaba bien, él por su parte no pudo dormir por el resto de la madrugada.

En la mañana siguiente cuando bajaron de su habitación los recibieron los pobladores con una sorpresa, era una fiesta en honor a sus visitantes pero especialmente en honor a Raquel a quien le tenían una cantidad exagerada de regalos. Desde pequeños ramilletes de flores hasta un colgante de oro Ernesto se encontraba sumamente intranquilo. La pesadilla de la noche anterior y las exageradas atenciones lo tenían desconcertado

–No pasa nada amor, son solo personas amables

– Repetía Raquel a su esposo

Al paso de la fiesta conocieron a unas mujeres, un grupo de ancianas que decían ser amigas de la abuela de Raquel, decían estar felices de ver a la descendiente de su amiga y de tener invitados en “el Toreno” . También les contaban la historia del pueblo el cuál surgió de los trabajadores del aserradero, que era el más importante de la zona y que surtía la madera para los productores de Santa Cecilia el ambiente era cálido. Ernesto se sentía a gusto y mejor al saber las razones de las atenciones de los pobladores mientras departían, él al querer saciar su curiosidad preguntó a una de las viejas por la iglesia que se encontraba edificada en el centro del pueblo, la viejecilla cambiando su tono dulce por uno más serio solo le contó.

–ese templo era conocido como la colegiata de San Teodoro, pero hace mucho tiempo que no se rinde culto ahí, ahora solo es un museo.

– este comentario pareció haber despertado la curiosidad de Raquel quien escuchaba la plática como espectador

–¿Podemos entrar?- preguntó la joven a la anciana.

-ahora está en remodelación, no es conveniente- fueron las escasas palabras que le respondió.

Cuando cayó la noche Raquel emocionada trataba de convencer a Ernesto de entrar al templo. Él, se oponía pero si había algo que disfrutaba enormemente la joven pareja era aventurarse en situaciones similares, descubrir y conocer,así que no le costó a la chica hacer que su marido aceptara se esperaron a que toda la comunidad estuviera en quietud y entraron por una de las puertas traseras de la iglesia dentro no había nada.

No parecía un museo, solo velas y un montón de imágenes tapadas con mantas negras a excepción del altar, ahí se encontraba imponente escultura de un ser, era la escultura de un humanoide, encorvado, extremadamente delgado y con extremidades, largas y articuladas similarmente a las de un insecto, su rostro carente de nariz y una mandíbula desencajada, desnudo y asexuado.La piel de Ernesto se erizó al sentir el desagrado que le despertaba aquella representación, sin embargo Raquel camino como hipnotizada hacía esta escultura, rozó sutilmente con las yemas de sus dedos los pies descalzos de la criatura representada.

-¿Qué haces, Raquel

?- preguntó Ernesto, al escuchar la pregunta de su esposo Raquel reaccionó y respondió.

– ¿no te parece fascinante?

– < No, me parece macabro > replicó Ernesto al tiempo que tomaba por el brazo a su mujer para sacarla del templo.

Mientras esto sucedía los pobladores empezaron a ingresar al recinto cantando en una lengua extraña, el joven por impulso intentó proteger a su esposa usando su propio cuerpo como escudo y colocándose delante de ella. Daban pasos hacia atrás entonces pudo sentir una presión dolorosa y cálida en su cuello reaccionó con una media vuelta para caer sobre su espalda. La imagen siguiente fue ver a su mujer con sangre en la boca.Su visión comenzó a desenfocarse y lo último de lo que fue consciente fue de las ancianas colocando un colgante de oro en su cuello y de poder reconocer la silueta de su mujer cambiando de forma.Gracias por permanece en la necrópolis del terror, y recuerda suscribirte y activar las notificaciones para que puedas acompañarnos en todas nuestras historias.Que esta noche te espanten mucho.


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